Pruebas de laboratorio para desorden de asimiento

by admin 02/06/2011

La biblioteca médica en línea de Merck manuales define una convulsión como una perturbación periódica en la actividad eléctrica del cerebro que resulta en algún grado de disfunción cerebral temporal. Una convulsión puede ser un complejo o un problema menor, dependiendo de la causa de la convulsión. Para entender el origen y la gravedad de un ataque, puede realizarse una serie de pruebas de laboratorio para el diagnóstico.

Sorteos de sangre

Normalmente, el primer paso del proceso de diagnóstico es realizar una serie de exámenes de sangre para buscar anomalías. Las pruebas más comunes realizadas son un hemograma completo (CBC) y una prueba de glucosa. El CBC se utiliza para evaluar conteos de glóbulos rojos y blancos que pueden indicar o no una infección causó la incautación. La prueba de glucosa se utiliza para evaluar los niveles de azúcar anormales, que pueden causar una convulsión, especialmente cuando hay un fuerte aumento o disminución.

Otras pruebas de laboratorio

Pruebas de laboratorio adicionales para detectar una infección pueden utilizarse para determinar la causa de un ataque. El más común de estas pruebas incluye un cerebral espinal (CSF) análisis del líquido, en el que el líquido es extraído de la columna vertebral y analizado. También se puede realizar un cultivo de sangre que puede detectar septicemia u otras infecciones bacterianas de la sangre. Estos tipos de infecciones graves pueden conducir a convulsiones debido a desequilibrios químicos que pueden causar desequilibrios eléctricos en el cerebro.

Electroencefalograma

Mientras que los análisis de sangre puede ser eficaces en el diagnóstico de la causa de un ataque, el principal examen que se realiza es un electroencefalograma, comúnmente conocido como un EEG. Según el Instituto Nacional de salud, un EEG mide la actividad eléctrica débil en el cerebro mediante electrodos que se colocan en el cuero cabelludo. La prueba busca cambios o patrones de ondas anormales en el cerebro que puede ser indicativo de otro problema de salud que puede causar una convulsión.

Las exploraciones de imagen

Escaneos de imágenes cerebrales adicionales pueden utilizarse para diagnosticar convulsiones. Por ejemplo, una exploración de la tomografía automatizada (CT) puede utilizarse para identificar la presencia de una anormalidad cerebral o tumor. Estas anomalías también pueden ser detectadas a través de la proyección de imagen de resonancia magnética (MRI). Si estas pruebas no son concluyentes, se utilizan análisis para evaluar las áreas activas del cerebro. Los más comunes son exploraciones de la tomografía por emisión de positrones (PET) y exploraciones de tomografía computerizada de emisión de fotón único (SPECT). Ambas exploraciones usan materiales radiactivos para evaluar las regiones activas del cerebro y determinar la región del cerebro donde se origina una crisis convulsiva.

Diagnóstico de trastornos convulsivos

Puesto que las convulsiones pueden ser causadas por un número de diversos factores, es importante que las opciones de tratamiento estén alineadas con los resultados de diagnóstico. Por ejemplo, si las pruebas de laboratorio revelan que la crisis fue causada por sharp fluctuaciones en los niveles de glucosa, la persona puede tratarse de diabetes u otras enfermedades relacionadas con la glucosa. Más comúnmente, sin embargo, las convulsiones son una sola vez eventos que no requieren un programa de tratamiento específico.

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